Autor Tema: Reflexiones sobre Dios, su Verbo y sobre Jesucristo  (Leído 185 veces)

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Reflexiones sobre Dios, su Verbo y sobre Jesucristo
« : diciembre 13, 2018, 04:48:06 pm »
REFLEXIONES SOBRE DIOS, SU VERBO Y SOBRE JESUCRISTO


Por Rony Guadalajara



Hola a todos.

Sin ánimo de ser pedante y con el único fin de poder expresar mejor lo que pienso, me he tomado la libertad de entrevistarme a mí mismo. Me gustaría, que si alguien no está de acuerdo con la interpretación que hago de determinados versículos de la sola escritura, lo expusiese. Creo que todas las opiniones son importantes para seguir creciendo en el conocimiento de Dios y de su Palabra.


Pregunta: Sr. Guadalajara, ¿Es usted adventista?

Respuesta: Sí, desde hace casi veinte años, aunque prefiero identificarme como cristiano, sin más.


P: Sr. Guadalajara. ¿Hay un sólo Dios?

R: Sí. Lo leemos en Deuteronomio 6:4 y también en Marcos 12:29, donde Jesús dice que el primero y más grande  mandamiento es: “Oye Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es”.


P: ¿Y quién es ese Dios para usted, Sr. Guadalajara?

R: Es el Señor Dios Todopoderoso, el Alfa y la Omega, el que vive por los siglos de los siglos, el que es principio y fin, el sólo Soberano Rey de reyes y Señor de señores, el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible, quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, el que es y que era y que ha de venir, el Creador, el Padre, nuestro Señor, nuestro Salvador.


P: Pero un Dios en tres personas, ¿no es así?

R: No. Ese concepto es ajeno a la Palabra de Dios. Es una idea que surgió en el siglo IV, que posteriormente se convirtió en dogma apoyado por una supuesta infalibilidad y que desgraciadamente nuestra iglesia terminó adoptando. Tanto  en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se nos revela un único y sólo Dios, no una unidad compuesta por tres “personas”.


P: Pero entonces, lo que usted está diciendo va en contra de nuestra doctrina, ¿no le parece?

R: Los adventistas hemos ido recuperando verdades como el Santuario, la no inmortalidad del alma, el estado de los muertos, el sábado..., pero en algunos temas tenemos que volver a las fuentes, a reconstruir muros. Uno de ellos es en lo concerniente a la deidad. Como dice la Sra. White en el libro El otro poder, “por mucho tiempo que hayamos sostenido ciertas doctrinas, no quiere decir que éstas sean infalibles. Sólo Dios es infalible”.

De hecho, partiendo de una posición arriana equivocada como la que sostenían nuestros pioneros, hemos evolucionado hacia un concepto de deidad tan distorsionado que la inmensa mayoría de los hermanos, aunque lo acepta, no lo entiende, y los que discrepan no lo dicen o no se atreven a exponerlo públicamente. La Sra. White también decía que los adventistas  siempre tendríamos que estar abiertos a una nueva luz en base a una mejor comprensión e interpretación de los textos de la sola escritura. En este sentido, me da la impresión que dentro de nuestra iglesia está empezando a surgir un movimiento de reforma que presenta como alternativa un concepto de deidad fuertemente apoyado en la sola escritura.

P: ¿Quiere esto decir que usted y otros hermanos van a abandonar la iglesia?

R: No. No hace falta salirse de la iglesia, sino reformar ciertas doctrinas desde su seno con la ayuda de Dios.


P: Entonces, Sr. Guadalajara, si el único Dios es el Padre, ¿Quién es para usted Jesucristo?

R: Jesucristo es un hombre, un ser humano en el cual habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 1:19 ; Colosenses 2:9). Es la piedra rechazada por los hombres pero escogida y preciosa para Dios (1 Pedro 2:4).

En su presciencia, Dios, El Padre, ve la Creación, la Rebelión, la Caída y la Salvación. Es en esa misma presciencia que Dios ve al futuro hombre Jesucristo como el único capaz de llevar a cabo su plan de salvación y el único que acepta y cumple el modelo requerido por él para llevarlo a cabo. (Efesios 1:1-3, 5-8; 3:11 2ª Timoteo 1:8-11 2ª Corintios 5:18,19 1ª Pedro 1:19, 20).

P: ¿Y por qué Dios escoge a un hombre como nuestro Salvador?

R: Porque el escogido no tenía que socorrer a los ángeles, sino que tenía que socorrer a la descendencia de Abraham, a la humanidad, por lo que debía ser en todo semejante a sus hermanos (Hebreos 2:14-17).

Es en Jesucristo donde  fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades, todo fue creado por causa de él y para él. (Colosenses 1:16)

La traducción “por medio de él”, que generalmente se hace de este versículo, es decir, “por medio de Jesucristo”, no es correcta. Como ya comenté en un anterior artículo, cuando se refiere a la creación, la preposición griega ”δι“(dia) + genitivo, nunca se traduce “por medio de”, sino “por”, siendo su significado “por causa de”, “teniendo en cuenta a ”, o “en función de”. Es decir, todo lo que el Padre ha creado, lo ha hecho en Jesucristo, por causa de Jesucristo, teniendo en cuenta a Jesucristo y para Jesucristo, pero no por medio de Jesucristo.

Desde antes de la Creación, aunque Jesucristo no existe porque todavía no ha nacido de María, para Dios, sin embargo, ya es antes de todas las cosas (Juan 8:58), queriendo que  tenga la preeminencia en todo y que todas las cosas subsistan en él (Colosenses 1:17-18).


P: O sea, que Jesucristo no existía antes de su nacimiento.

R: Así es. Antes de nacer de María por el poder de Dios en el Espíritu Santo, Jesucristo no existía; sólo existía en la mente eterna del Padre. Es decir, no es que hubiera un hipotético Dios Hijo que nace, sino que al santo ser que nace, Dios lo declara su hijo, cosa muy diferente. El Hijo de Dios, el Hijo del Hombre, el Unigénito, el Único, todo se refiere al hombre, al ser humano Jesucristo.


P: Pero si Jesucristo no existía antes de nacer de María, ¿Cómo explica entonces que en el principio el Verbo existía con Dios?

R: Usted, en su pregunta, está dando por hecho de que el Verbo tiene personalidad o es una persona.


P: ¿Y no es así?

R: Rotundamente no. El Verbo no es una persona ni tiene personalidad. El Verbo es la Palabra de Dios. El Verbo no es Dios, el Verbo es de Dios, al igual que su presencia divina, su rostro, su espíritu, su gloria, sus manos, su aliento, su shekinah. Podría decirse que todos estos términos son “morfes”, “aspectos” de Dios, pero no Dios. El Verbo o Palabra es eterno porque Dios es eterno. El Verbo es una cualidad, una particularidad, una singularidad, una naturaleza, una marca, un atributo inherente a Dios. En el Antiguo Testamento, en hebreo, es el dabar de Dios, y en el Nuevo Testamento, en griego, se traduce como el rhema o el logos de Dios. En ningún caso, a este dabar, rhema o logos, los textos le dan un carácter de personalidad.

Pablo, en Hebreos 4:12, nos dice que el Logos, es decir, la Palabra de Dios, es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y en Isaías 55:11, leemos que el dabar, es decir, la Palabra que sale de la boca de Dios, no volverá a él vacía, sino que hará lo que él quiera.


P:  O sea, que para usted, el Verbo no es el Hijo de Dios.

R: El Verbo no es el Hijo de Dios. Como ya he dicho anteriormente, el Verbo, ni es persona ni tiene personalidad. El Verbo es un atributo de Dios. No hay ningún texto en la Biblia que diga que el Verbo es Jesucristo o el Hijo de Dios. Que el Verbo es el Hijo de Dios es una conclusión errónea a la que hemos llegado influenciados por esa idea surgida en el siglo IV. Además, ¿Cree usted que todo lo que hemos leído de Pablo e Isaías respecto al dabar o el logos de Dios se le puede aplicar a Jesucristo?. Yo pienso que no.


P: Entonces Sr. Guadalajara, ¿Cómo interpreta usted Juan 1:1?

R: Juan 1:1, nos habla de que en el principio era Dios y su Verbo (Palabra), y que ese Verbo era divinidad. Este versículo se traduce de esta manera porque el primer Dios que aparece lleva artículo, el Verbo estaba con “el Dios” y el segundo Dios que aparece no lleva artículo, “y Dios era el Verbo”,  por eso, en griego, al no llevar artículo, ha de traducirse como una cualidad del Verbo, es decir, que el Verbo era divinidad. Ha de quedar claro que este versículo se está refiriendo única y exclusivamente a Dios y a su Palabra, es decir, a una sola “persona”, y no ha dos personas.

Le pongo un ejemplo:  Usted y su palabra no son dos personas, sino una sola. ¿Me explico?


P: Creo que le voy entendiendo. Y lo de que el Verbo se hizo carne, ¿Cómo lo interpreta usted?

R: Una vez que Juan nos ha hablado del Verbo en el versículo 1, este Verbo no vuelve a mencionarse  hasta el versículo 14, “Y aquel Verbo…”. En el original de este versículo en griego, aparece por un lado el vocablo “egeneto”, el cual tiene multitud de acepciones  y por otro la palabra “sarx” que significa carne. Según los eruditos, este versículo 14 es uno de los más difíciles de interpretar de toda la Biblia. La cuestión es: ¿Qué quiso decir Juan en este versículo?. Ya he dicho que el vocablo “egeneto” tiene multitud de acepciones, por lo que atendiendo  al contexto en el que aparece este vocablo, unido en paralelo a otros versículos del Nuevo Testamento, nos ayudará a elegir la mejor traducción.

Tradicionalmente este versículo 14 se traduce como que “el Verbo se hizo carne “; pero si lo traducimos de esta manera nos encontramos con los siguientes problemas:


Primero:

    Sí el Verbo se hace carne, Dios se queda sin su Verbo, es decir, que dejamos a
    Dios sin su Palabra, ya que ésta se habría transformado en carne.
     

    Esto no puede ser porque Dios sigue teniendo su Palabra.

Segundo:

    ¿Cómo es posible que algo como el Verbo o Palabra, que ni siendo persona ni 
    teniendo personalidad, se transforme en carne?

    Esto también es absurdo.


Sin embargo, si traducimos que “el Verbo habitó carne”, ya que el vocablo “egeneto” también lo permite, sería la traducción correcta, o por lo menos la que más se acercaría a lo que Juan quiso decir.
 

P: O sea, que esa Palabra o Verbo, que ni es persona, ni tiene personalidad, no se hace carne, sino que llega a estar en carne. ¿No es así?

R: Así es. Esa sería otra forma de entender el versículo. El concepto que quiero transmitir es que, ya desde la eternidad, Dios, en su mente eterna, asocia su Verbo con el futuro hombre Jesucristo que  ha de nacer de la virgen María. Dios, el Padre, sin desprenderse ni parcial ni totalmente de su Verbo, y de una forma que no podemos entender, lo incorpora en Jesús en el momento de su nacimiento señalándole con su Verbo (Juan 6:26). Esto estaría en consonancia con pasajes como Colosenses 1:19 donde leemos que al Padre agradó que en Cristo habitara toda la plenitud de la Deidad, es decir, su Verbo. Es por este motivo, que presentar a Jesucristo como con naturaleza divina no sería incorrecto, aunque esa plenitud no interfiere en nada en su persona. La traducción “el Verbo habitó carne”, también estaría en consonancia con Filipenses 2:6, donde leemos que Jesucristo, existiendo con o en unión con morfe de Dios, no quiso ser igual Dios. En este pasaje de Pablo, “morfe” o “forma” sustituye   a “verbo”.

Aprovecho la ocasión  para explicar este versículo de Filipenses, ya que muchos hermanos lo presentan para demostrar, erróneamente, que Jesucristo es Dios. El versículo no dice que Jesucristo, siendo Dios o igual a Dios, no quiso continuar estando en la condición de Dios. Eso no dice el texto. Lo que el texto nos está queriendo decir es que Jesucristo, siendo sólo hombre, y partiendo de esta condición, no quiso ser igual a Dios, como así sucedió con Adán, sino que se humilló así mismo. Así pues, la humillación no consiste en rebajarse de Dios a hombre, sino más bien de hombre a esclavo o siervo.


P: Pero Jesucristo es el Señor, ¿no?

R: Jesucristo es Señor porque Dios, que es el Soberano Señor, le ha hecho Señor y Cristo (Hechos 2:36), Jesucristo es la luz porque Dios, que es luz (1 Juan 1:5), le ha puesto por luz de las naciones (Isaías 42:6), y Jesucristo tiene vida en sí mismo porque como Dios, nuestro Padre, tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo (Juan 5:26)

Jesucristo es el Mesías, es el Salvador levantado por Dios. Apocalipsis 7:10 nos dice que los dos son nuestros Salvadores. Uno, Dios, es el originador del plan de salvación, el que lleva la iniciativa,  el otro, el hombre Jesucristo es el que lo acepta y lo lleva a cabo. Por eso, una vez que Jesucristo padeció y murió por nuestros pecados, Dios, el Padre, el único Dios, lo corona de gloria y de honra, exaltándole hasta lo sumo  sobre todo y sobre todos, incluido los ángeles, y haciendo que toda rodilla se doble ante él.

Y cuando el Padre le haya sujetado a todos sus enemigos entre los que se encuentran el pecado, la muerte y los sistemas de maldad, cuando todo haya sido sometido al Hijo, entonces también el Hijo mismo se sujetará a Aquel que sujetó a él todas las cosas, para que Dios sea todo en todos (1 Corintios 15:28).


P: Muy bien, Sr. Guadalajara. Para acabar, me gustaría hacerle una última pregunta: Si usted afirma que el único Dios es el Padre y que Jesucristo es el hombre al que Dios ha escogido para nuestra salvación, ¿Quién es el Espíritu Santo?

R: No sabría cómo definirlo. Hay cosas que la Palabra de Dios no nos revela de una forma clara, o simplemente no las revela. Una de ellas es quién es el Espíritu Santo. Lo que sí que sabemos de él es que tiene personalidad y que posee el espíritu y el poder de Dios. Es el que convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16: 8) y el que nos guiará a toda la verdad (Juan 16:13). Al Espíritu Santo también se le conoce como las siete lámparas de fuego, o los siete espíritus de Dios. En Apocalipsis 5:6 leemos que el Cordero tenía siete cuernos, y siete ojos, los cuales son los siete espíritus de Dios enviados por toda la tierra.

Fíjese que dice “enviados”. Podría tratarse de ángeles o tal vez de un ángel al que Dios le da su Espíritu y su Poder y lo envía por toda la tierra. Pero repito, no sabría definirlo.

Observe también que el Espíritu Santo ya no aparece  ni en el capítulo 21 ni en el 22 de Apocalipsis. ¿Será porque en la Tierra Nueva ya no habrá necesidad de convencer a nadie de pecado porque éste ya no existirá y entonces ese Espíritu volverá al Padre?.

Es una opinión.


Interesante reflexión.


Leamos la Biblia y descubramos a nuestro amoroso, único y gran Dios, el Padre, dado a conocer y revelado por medio de nuestro Señor Jesucristo.




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